Maersk y Lloyd’s Register: Uso de alcohol, biometano y amoniaco como búnker eliminarían emisiones de carbono

2019-10-25
Naviera planteó necesidad de contar en 11 años con nave carbono neutral

Un estudio de Maersk y Lloyd’s Register confirma que las mejores oportunidades para descarbonizar el transporte marítimo consisten en encontrar nuevas fuentes de energía sostenibles. Según las proyecciones del mercado, los combustibles mejor posicionados para la investigación y el desarrollo de combustibles sin emisiones para el transporte marítimo son el alcohol, el biometano y el amoníaco.

En ese sentido la naviera Maersk se ha caracterizado por el uso de la eficiencia energética como una herramienta importante para reducir sus emisiones de CO2. De esa forma las medidas de eficiencia han posicionado a Maersk un 10% por encima de la media de la industria.

Pero para lograr alcanzar el nivel de cero emisiones requiere un cambio total en la forma en que se propulsan los buques de alta mar. La industria naviera necesita introducir búnkeres de propulsión neutros en carbono y nuevas tecnologías.

En relación con este tema, el director de Operaciones de Maersk, Søren Toft, planteó que "el principal desafío no está en el mar, sino en tierra".

Añadió al respecto que "los cambios tecnológicos en el interior de los buques son menores en comparación con las soluciones innovadoras masivas y la transformación del combustible que se deben encontrar para producir y distribuir fuentes de energía sostenibles a escala mundial. Necesitamos tener una nave comercialmente viable y neutra en servicio dentro de 11 años".  

Flexibilizar combustibles

El ejecutivo de Maersk dijo que tanto el alcohol, el biometano y el amoníaco tienen proyecciones de costos relativamente similares, pero diferentes desafíos y oportunidades. "Es demasiado pronto para descartar algo por completo, pero estamos seguros de que estos tres son los lugares adecuados para empezar. En consecuencia, gastaremos el 80% de nuestro enfoque en esta hipótesis de trabajo y mantendremos el 20% restante para considerar otras opciones", explicó.

Mientras que el director ejecutivo de Lloyd's Register, Alastair Marsh sostuvo que "la próxima década requiere la colaboración de la industria, ya que el transporte marítimo considera sus opciones de descarbonización y examina detenidamente el potencial de combustibles como el alcohol, el biometano y el amoníaco", afirmó.

"Este ejercicio conjunto de modelización entre Lloyd's Register y Maersk indica que los armadores deben invertir en flexibilidad de combustible y también está claro que esta transición presenta más bien un reto de gastos operativos, que de gastos de capital", añadió.

A su vez tanto Maersk como Lloyd’s Register coincidieron en que es poco probable que las baterías y las pilas de combustible desempeñen un papel inmediato en la propulsión de buques de alta mar comercialmente viables y neutros en carbono. El transporte marítimo es responsable de entre 2 y 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), por lo que la industria tiene un potencial significativo para ayudar a crear una economía neutra en carbono para 2050. En ese sentido, Maersk aseguró que está decidido a desempeñar su papel liderando el desarrollo y la ampliación de soluciones futuras.

Propiedades de combustibles

Los alcoholes (etanol y metanol) no son líquidos altamente tóxicos y cuentan con varias vías de producción posibles -directamente de la biomasa y/o a través de hidrógeno renovable combinado con carbono de la biomasa o de la captura de carbono. Las soluciones existentes para manejar el punto de inflamación bajo y para quemar alcoholes están bien probadas.

El etanol y el metanol son totalmente mezclables en los tanques del buque, lo que crea flexibilidad en el abastecimiento de combustible. Sin embargo, aún no se ha definido la transición de la industria hacia soluciones a base de alcohol.

Por otra parte, el biometano, tiene un potencial de transición sin problemas dada la tecnología y la infraestructura existentes. El desafío, sin embargo, es el "deslizamiento de metano", es decir, la emisión de metano no quemado a lo largo de toda la cadena de suministro.

Mientras que el amoniaco es verdaderamente libre de carbono y puede ser producido a partir de electricidad renovable. La tasa de conversión de energía de este sistema es superior a la de los sistemas basados en biomateriales, pero la vía de producción no puede aprovechar las fuentes de energía potenciales como, por ejemplo, la biomasa residual.

El principal desafío para el amoníaco es que es altamente tóxico e incluso pequeños accidentes pueden crear grandes riesgos para la tripulación y el medio ambiente. La transición de las aplicaciones actuales a las futuras es también un gran desafío para el amoníaco.

Por MundoMarítimo 

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