Hapag-Lloyd testea robots en la aplicación de pintura sobre el casco de nueve buques

2019-07-08
Tecnología hace más eficiente el proceso de recubrimiento y evita la propagación de bioincrustaciones

La preocupación por las incrustaciones de percebes, mejillones y algas en el casco de las naves es tan antigua como el propio transporte marítimo. De hecho, su acumulación aumenta dramáticamente la resistencia a la navegación, lo que resulta en un alto consumo de combustible y hace que sea más difícil alcanzar los objetivos a favor del clima. Una pregunta que surge repetidamente entonces es ¿Cómo pueden evitarse este problema de manera eficiente y confiable durante un período de cinco años? (periodo en el que un buque acude al astillero para su inspección regular de clasificación).

"Encontrar un agente antiincrustante que funcione durante dos años no es un problema", dice Jan-Evan Lütje, ingeniero de construcción naval para la Gestión Técnica de Flotas de Hapag-Lloyd. "Pero también es importante tener superficies lisas sin suciedad en el tercer, cuarto y quinto año, ya que garantiza un alto rendimiento y un bajo consumo de combustible", añade.

Para que esto suceda, hay dos factores decisivos: una superficie lisa y la aplicación de pintura en sí. Después de todo, cuanto mejor se despeje el casco de sus antiguas capas de pintura, más uniformemente se pueden aplicar las nuevas capas de pintura a la parte del casco debajo de la línea de flotación. Para la mejor aplicación posible de la pintura, las capas individuales deben aplicarse exactamente en ángulos rectos a la superficie, ya que es la única forma de minimizar el exceso de rociado.

"Ambos factores son un problema con la aplicación tradicional de pintura a mano, ya que el personal del astillero varía considerablemente en términos de experiencia y calificaciones", explica Lütje. Es por ello que, en los astilleros de Hamburgo, Marsella y, más recientemente, en Singapur, Hapag-Lloyd probó el recubrimiento Hull Treatment Carrier (HTC) en un total de nueve buques.

El sistema del fabricante austriaco Palfinger está formado por varias unidades automáticas que recorren el casco del buque a lo largo, mientras se encuentra en el dique seco. Su trabajo es eliminar las capas viejas de pintura del casco con una presión de agua extremadamente alta y luego aplicar pintura nueva de manera uniforme.

Los cabezales del sistema mecánico HTC pueden alcanzar hasta el 77% de los aproximadamente 9.300 metros cuadrados de superficie de casco por buque. El personal del astillero, en tanto, trabaja a mano en el arco bulboso, debajo de las quillas de la sentina, en las aberturas de la hélice y en la parte inferior plana. Cada HTC puede aplicar alrededor de 600 a 800 metros cuadrados de pintura por hora, lo que significa que solo toma unas pocas horas para una capa de pintura.

Gracias a los robots, el exceso de pulverización ya no es un problema. El espesor de la capa de pintura aplicada también es mucho más uniforme y también hace posible reducir la cantidad de pintura utilizada. "Podemos garantizar un cierto nivel de calidad con los sistemas de aplicación automatizados, y el sistema es menos dañino para el medio ambiente", dice Lütje, quien concluye que "los indicadores de rendimiento muestran que la superficie más suave da como resultado un menor consumo de combustible al comienzo y mayor resistencia a las incrustaciones durante 60 meses".

Por MundoMarítimo 

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