Gerente de Maersk Container Industry reiteró que decisión de cierre se debió a escasa rentabilidad

2018-06-27
La inversión de US$200 millones nunca logró entrar en plena producción en San Antonio

Apostaron por el negocio en Chile, ya que les permitiría a sus clientes obtener contenedores refrigerados nuevos en el corazón de la exportación de la costa oeste. Sin embargo, el proyecto no partió bien, ya que tardó tres años en su construcción (2012-2014), afectado por las cambiantes condiciones del mercado, que los obligó a importar hasta el 90% de lo que se necesitaba para construir un contenedor, consigne el diario La Tercera.

“Nos enfrentamos a una industria con una capacidad tres veces superior a la demanda”, asegura Ronnie B. Jensen, gerente general de Maersk Container Industry San Antonio (MCIS), sumando como antecedente que la capacidad anual total de la industria de contenedores refrigerados es de aproximadamente 350.000 unidades, mientras que la demanda total del año pasado fue de 115.000 unidades.

Maersk definió el cierre de la fábrica debido a la presión en los costos, al exceso de capacidad en el mercado de contenedores refrigerados y a la necesidad de importar materias primas les impidió ser competitivos y rentables. “A pesar de que tomamos todas las medidas necesarias, por largo tiempo, así como los notables esfuerzos que hicieron los equipos de MCIS, no pudimos superar estos factores del mercado externo y hacer que la fábrica fuera rentable”, comentó el ejecutivo.

En los últimos años, la empresa enfrentó una industria con una capacidad tres veces superior a la demanda y, además, hubo problemas para desarrollar una cadena de suministro de materias primas que fuera localizada, de modo de hacer viable nuestra fábrica. Fue esta situación la que hizo imposible continuar

“Todas las ventas y el servicio al cliente se coordinan a través de nuestra casa matriz en Dinamarca. En 2015, se entregaron los primeros contenedores refrigerados de 40 pies de altura de nuestra fábrica en San Antonio. Desde entonces, hemos cumplido todas las solicitudes de los pedidos realizados a las instalaciones de San Antonio, con una entrega total de más de 20.000 contenedores. Y en los siguientes años, la intención era que MCIS aumentara gradualmente su producción a 25.000 contenedores por año, según la demanda”, explicó el gerente de la empresa a La Tercera.

Los factores decisivos que les impidieron ser competitivos y rentables se explican por las condiciones de mercado, que cambiaron radicalmente, según Ronnie B. Jensen. “A pesar de nuestros esfuerzos, no pudimos controlar ni mitigar estos factores externos, que se referían a un peso permanente en nuestros costos, haciéndose evidente que esto no cambiaría en el futuro”, dijo.

Cerrar la fábrica fue una decisión difícil, pero necesaria. Por eso, el ejecutivo lamentó el impacto que tiene la decisión en los trabajadores, sus familias y la comunidad. “Todos los trabajadores están recibiendo un paquete de indemnización con una compensación que va más allá de los requisitos legales. El plan es consolidar todas las actividades en nuestra planta original en China para lograr una mayor utilización de la capacidad y una estructura de costos más simple”, detalló el gerente de la empresa.

Por MundoMarítimo 

 

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