El impacto de la rápida descarbonización en la industria del transporte marítimo

2019-07-22
Informe de MSI sobre consecuencias en la transición hacia energías limpias

La creciente velocidad de descarbonización en la industria del transporte marítimo, principalmente impulsada por la tendencia que promueve combustibles limpios y la reducción de la huella de carbono, está generando un pronunciado impacto en el corto y mediano plazo en los diferentes tipos de cargas transportadas. Mientras que los sectores de transporte de contenedores y quimiqueros no están sujetos a grandes cambios, los mercados de comercio de hidrocarburos comenzarán a vivir un intenso declive.

El informe sobre descarbonización en shipping “Carbon Carriers: The Impact of Rapid Decarbonization on the Shipping Industry”, de la consultora Maritime Strategies International MSI, presenta estas y otras conclusiones sobre el aumento de uso de combustibles alternativos y el consecuente descenso de consumo de crudo y carbón.

Reducción y referencia

El estudio fue encargado a MSI por parte de la fundación europea para el clima (ECF) para estudiar las consecuencias para los mercados del shipping a causa de un gran cambio en el consumo de energía lejos de los hidrocarburos hacia los combustibles renovables y biocombustibles.

Los sistemas de modelamiento de mercado permiten un análisis de cómo los cambios en la demanda de energía afectarán los flujos comerciales interregionales de commodities y el cambio asociado en la capacidad requerida de shipping, ganancias industriales y precios de activos en todos los segmentos de la industria de transporte marítimo.

El análisis proyecta dos marcos: reducción y referencia, los cuales están diseñados para entregar una amplia narrativa y estructura a la demanda global de energía de largo plazo. Por ejemplo, en el caso de reducción, el impacto más sentido estaría en la demanda de combustibles fósiles, que al 2050 se habrán reducido en un 80%, a lo que seguirían décadas de caídas en uso de crudo y demás hidrocarburos. Esta tendencia no solo afecta el tipo de combustible a utilizar y las refacciones necesarias a las naves para el funcionamiento, sino que obligaría a desechar y desguazar aquellas embarcaciones incompatibles con las nuevas tecnologías y usos de energía.

Tanqueros bajo la lupa

El mercado de transporte tanquero sería el más afectado –por lejos- con esta transición, ya que la gran mayoría de su carga se compone de combustibles fósiles, con lo que la demanda por este tipo de embarcaciones se reduciría en aproximadamente un 30% durante los siguientes 15 años, con una tasa de declive anual.

Los navíos de graneles también verían una baja en la demanda de transporte de carbón en cerca de la mitad, pero la demanda general de los graneleros bajaría en un 14% entre 2020 y 2035 antes de repuntar hacia un crecimiento estable de volúmenes menores. Esto afectaría al mercado no solo en las rutas comerciales y volúmenes de carga, sino también en los tamaños de las embarcaciones escogidas. Naves Capesize reducirían sus ganancias a cerca de la mitad de su promedio histórico, mientras que los VLCCs rendirían cerca de un tercio menos.

Incertidumbre de la transición

La transición de un tipo de combustible hacia otro significará no solo impacto para el shipping, sino también para puertos e inversionistas, ambos susceptibles a riesgos financieros de no estudiarse adecuadamente los impactos asociados. La acción de los gobiernos en legislar y regular los usos de combustibles, avances tecnológicos y demás generarían presiones cuyas consecuencias podrían llegar a derivar en complejos escenarios de desarrollo para los hubs logísticos.

Por MundoMarítimo

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